miércoles, 9 de diciembre de 2009

I ENCUENTRO BINACIONAL DE COMUNICACIÓN: COLOMBIA - ECUADOR


















Lugar: Cuenca - Ecuador, Qunita Balzay - Universidad de Cuenca.
Fecha: 28 de octubre del 2009.
Organiza: Tácticacomunicaciones L&C Cia. Ltda.
Expositores:


TEMA: LA RELACIÓN: COMUNICACIÓN CORPORATIVA, RELACIONES PÚBLICAS Y LOS MEDIOS

HASTA LOS MENSAJES MÁS SIMPLES PUEDEN SER MALENTENDIDOS

La mayoría de malentendidos surgen en las conversaciones intrascendentes, cuando los enunciados parecen enteramente claros, hasta que uno descubre que otros los interpretan de diferente manera.

La comunicación formal: Fluyen dentro de la cadena de mando o responsabilidad de la organización.

La comunicación informal: Funcionan fuera de los canales formalmente autorizados y no siempre sigue la jerarquía de autoridad.

LA COMUNICACION INTERNA

Es la base principal de las buenas relaciones entre colaboradores, además es la herramienta más idónea para solucionar la mayoría de los problemas a nivel interno de las Organizaciones. Es el pilar fundamental para delegar funciones, depositar responsabilidades, entrenar al personal nuevo y capacitar a los colaboradores antiguos.

Relaciones con los medios



La comunicación con los medios es una de las formas más efectivas de lograr comunicación eficaz; tanto la radio, como la televisión y la prensa llegan a los grupos objetivo que usted quiere alcanzar y a los que pretende entregar su mensaje. Es una verdad incontrastable: obtenemos casi todo nuestro conocimiento cotidiano y fundamentamos nuestras decisiones con base en información proveniente de los medios de comunicación masiva, en todas sus formas.

Desde el comunicador y su equipo, deben cubrirse cuatro funciones básicas que son:

1. Establecer contactos con los medios

2. Suministrar información

3. Mantener un canal de comunicación abierto

4. Realizar una labor de seguimiento de las noticias sobre la organización.


Para ello, el comunicador de una organización debe mantener una actitud transparente y un ánimo de colaboración con los periodistas, lo que fructificará en una relación de mutua confianza entre los medios y la empresa. Sin esto, no se lograrán los objetivos comunicacionales que se haya marcado la organización.






miércoles, 2 de diciembre de 2009

Sì, a las calles



Por: Ruben Darìo Buitron





¿Los periodistas debemos salir a las calles para defender nuestro trabajo? Sí, definitivamente sí.

Pero, ¿salir a las calles para qué? ¿Para gritar contra el Gobierno? ¿Para rechazar el nefasto proyecto dedicado contra los medios privados y mal llamado “proyecto de Ley de Comunicación”?

Salir a protestar es un derecho de todos los ciudadanos que sienten amenazadas sus libertades. Y las calles son el espacio más idóneo para expresarse cuando el poder político cierra los espacios de debate y deliberación.

Pero, ¿a los periodistas nos compete desfilar levantando carteles antipoder o gritando consignas? No lo creo.

A los periodistas nos compete hacer periodismo, no militancia partidista. Es la mejor manera de preservar nuestra autoridad crítica.

Porque el periodismo sería mejor si saliéramos a las calles a rehacer nuestras rutinas, a penetrar en lo más hondo del tejido social y a contar la vida desde ahí.

Estaría en mejor nivel si muchos reporteros no pasaran buena parte de su tiempo encerrados en el teléfono en busca de analistas, expertos y todólogos para que llenen de opiniones las noticias.

Estaría en un mejor nivel si muchos reporteros de la prensa gobiernista no pasaran buena parte de su tiempo recorriendo los pasillos de la burocracia en busca de frases prefijadas sin contrastar fuentes ni ejercer la duda.

Otro sería el nivel si muchos reporteros de la prensa “privada” dejaran de buscar intérpretes de la verdad y contaran los hechos directamente con el pulso que solo puede expresar la cotidianidad social.

Si hiciéramos un trabajo más riguroso, profundo, contextual, preciso y apegado a los hechos quizás pudiéramos recuperar los espacios de credibilidad que han sido demolidos por la campaña semanal del presidente Correa contra los medios y los periodistas que no se subordinan a él.

Sí, hay que salir a las calles.

Pero salir para mezclarse entre la gente, vivir lo que vive la gente de la calle, oler, gustar, tocar, mirar, escuchar la vida de la calle y de la gente.

Salir para desubicarnos, asombrarnos y perder las certidumbres, para no sujetarnos a un libreto monótono y circular, para encontrar nuevas fuentes, para saber en qué anda la gente, de qué está hablando, qué le interesa conocer, aprender, decir, compartir.

Hay que salir a las calles porque nuestro deber es acompañar a la sociedad en sus procesos, sin que deba importarnos si esos procesos van contra nuestra manera de entender la realidad.

Desde el periodismo podríamos empezar nuestra propia revolución mediática, una revolución que implica cuestionarnos más, autocriticarnos más, ser más tolerantes y humildes, dejar arrogancias y soberbias, leer mejor el país.

En las calles está la vida. Caminarlas y sentirlas es, para un periodista, la mejor manera de estar cerca de la gente y lejos, muy lejos del poder. De cualquier poder.

Artículo publicado en EL COMERCIO